Tunick
18 millares de personas desnudas. Esta es la historia de como viví posar para Spencer Tunick en el Zócalo Capitalino:
Nuestro plan era dormir un rato entre las 9 y las 2 de la mañana para no desvelarnos tanto; no pudimos, no por nervios sino porque no es nuestra hora de ir a la cama. A la 1:30 am ya estábamos comprando bolsas para guardar la ropa y bebidas energéticas, a las 2:00 am estábamos ya formados en una fila equivodada que abandonamos un cuarto de hora después cuando nos dimos cuenta que, por estár previamente registrados debíamos de formarnos en otra fila que ya había avanzado mucho
desde que llegamos. Esperamos durante varias horas, vimos llegar a muchísima gente, hubo un punto en el que parecía el zócalo en jueves de Diciembre a las 7:00 pm (Sólo que con 3 gigantescas filas de más de 1 km de largo). No faltaron algunos que se encueraron el plena fila, yo no alcancé a ver mucho. Algunos niñitos que salían del antro a esa hora se quitaron las camisas para pasar en su auto, hubo por ahí un flacucho que se paseo en boxers en su moto al rededor de las filas, pero nada muy llamativo. A las 4 empezamos a avanzar, la fila daba varias vueltas a la cuadra y parecía no terminar, seguía llegando la gente y un comandante de la policía revisaba una por una nuestras solicitudes de
participación.

Entramos al zócalo, miré fijamente a un niña del staff que se llama Diana con la que salí un par de veces antes de andar con mi esposa, no nos hablamos teníamos demasiada prisa los 2 como para distraernos en saludos frívolos y actualizaciones ue tomarían demasiadop tiempo. seguimos nuestro camino y nos sentamos justo enfrente del hotel majestic sobre la avenida, frente a nosotros había 4 tipos con aliento alcohólico, varios les dijimos a la gente de staff, pero al parecer el staff no era suficiente ya que no hicieron nada más que advettirles que estuvieran tranquilos, así lo hicieron.
Después de haber atendido varias solicitudes del staff de sentarnos o pararnos a travez de un equipo de sonido deficiente, nos recorrieron a punto de quedar enfrente del edificio que está junto al majestic, a la izquierda viendo desde el palacio de gobierno. La gente seguía entrando, cuando pasaban pequeños grupos de policías todo gritában 'Qué se encueren' yo en realidad no soy de los que grito, aunque lo hice un par de veces. a las 6:00 am seguía el río de gente que entraba, mientras los que habíamos llegado temprano nos movíamos para mitigar un poco el dolor por entumecimiento y algo de frío. Cuando pasaban los recien llegados como venganza les gritábamos 'Huevones', 'Levántense mas temprano', etc. No falto el que iba en bata y chanclas, algunos llevaban gabardinas cholas, aunque no llamaban mucho la atención porque para esos momentos ya había algunos desnudos cerca de nosotros hasta que empezaron a jugar con los calzones de uno, media hora después esos mismos estaban nuevamente vestidos y dormidos sobre el alfalto, los calzones siguieron ahí tirados y al parecer así continuaron hasta que nos fuimos todos.
Para mí fué notoria la falta de experiencia controlando masas de los voluntarios de la unam, además claro que esperaban 3 veces menos gente. Hubo un momento que se pusieron muy nerviosos por la cantidad de gente que había, y nos pidieron de manera amable y tartamuda que nos calmáramos, sentáramos porque estaban contando los hoyos, esto ocasionó una risa general y se recordó la frase a lo largo de la mañana. Mercedes y yo estábamos emocionados y algo cansados, conocimos a 2 mujeres y 2 hombres que iban cada uno por su cuenta, gente bien, amable y algo distinguida. Platicamos con ellos durante el tiempo que esperabamos. Uno se dedicaba a la construcción, habiá estado en asía de voluntario para reconstrucción por los daños del sunami y en cancún por los huracanes, pasaba de los 50, o por lo menos su pelo totalmente canoso así lo indicaba. Otro de ellos no dijo mucho sobre el y aunque se conducía con respeto y buena ecucación no podía ocultar su furor por estar ahí. Otra de las personas que estaba con nosotros era una señora que venía de provincia, creo que de tepejí o de tepic, en realidad no recuerdo bien, algo callada aunque por lo que dijo llevaba años esperando que viniera Tunick a México. También una viajera, maratonista que conoce, japón y varias ciudades europeas estaba con nostros, treintañera bastante agradable, también estaba muy emocionada. Mercedes y yo eramós los más jóvenes del grupo.
Alrededor de las 6:30 am el sol ya iluminaba con una tenue luz el zócalo aunque todavía no se dejaba ver, Spencer Tunick empezó a hablar, nos agradeció por estár ahí y nos pidió seriedad, no pidió que le diéramos un momento de nuestras vidas haciendo un lado cualquier celebración o motivo político, luego el traductor que dijoa algo muy diferente y algo agresivo, claro que lo que tunick dijo no sucedió, la gente gritaba cosas y mostraba su emoción aunque en menor escala de la que como mexicanos estamos acostumbrados. Nos dió algunas instrucciónes, insistió en la importanciá de la total desnudez, nada de relojes, anillos, pulseras, celulares ni lentes. algunos nos empezamos a quitar lo más estoboso como calcetines, zapatos, chamarras; yo me quedé en calzones. Cuando Spencer indicó que nos quitáramos la ropa, hubo quien lo hizo lentamente, algunos otros se apresuraron y corrieron con los brasos en alto, algunos brincaban por el frío o por euforía, la verdad no lo sé. yo simplemente me desnudé y esperé, junto con los que estaban a lado mío, a que empezaran a moverse
los 17,000 que estaban enfrente.
En la primera toma Mercedes y yo quedamos casi hasta enfrente, ella en la tercera fila y yo en la segunda un poco a la derecha desde la perspectiva de la cámara. Muchos tenían frío, otros gritaban, todos estábamos emocionados, en esos momentos no hubo groserías o demostraciones de morbo, después de que todos se quitan la ropa, cualquier indicio de pudor se va y queda sólamente la emoción de estar ahí, de tener la oportunidad de formar parta de una obra de arte de ese tipo, además claro de un orgullo nacionalista que espero se quede ahí por un buen rato. Gritábamos 'México- México' mientras Spencer Tunick intentaba comunicarnos sus instrucciónes con el raquítico equipo de sonido que estaba instalado al frente de la plaza, los de atrás no oían nada, tardaron bastante en acomodarnos a todos, uno por cuadro, claro que sobraron lugarnes, entonces nos acomodamos lo más ordenados posible.
Mientras la primera toma se organizaba yo miraba a mi alrededor, había de todo tipo de gente, de todos colores y estaturas, senos de todos tamaños colores y hasta texturas, estrías, cicatrices, algunos pocos tatuajes pequeños, en realidad éramos pocos los que traíamos tatuajes grande. Cerca de nosotros había un trasvesti, en realidad no se veía extraño ni diferente, era uno más, notamos su prescencia desde antes de que se quitara la ropa mientras recorría mi periferia viendo las caras, senos, genitales, cicatrices, estrías y tatuajes de la gente recordé que ahí estaba. En realidad nadie se veía extraño, el cuerpo humano es muy parecido, el color, el tamaño de los senos, la gordura el color de pelo, todas esas cosas no importan ya estando en conjunto, debe de ser como los granos de arroz, o los copos de nieve; los genitales ni se diga, esos son todos iguales, claro que hay unos con más otros con menos pelo, pero en realidad es lo que menos se nota, en lo que menos uno se fija, son todos iguales salvo las ligeras diferencias de tamaño que en realidad sólo se podían comparar con los compañeros cercanos.
Todos libres de complejos, con frío, emocionados, algunos gritaban chistes, recordaban el conteo de hoyos, otros brincaban y se frotaban para evitar el frío, algunos platicaban y otros estábamos quietos. Mientras tanto a Tunick se le oía enojado a tal grado que juró por la que el llamo 'fucked' Madre, Costó mucho trabajo que los modelos nos estubiéramos quietos, sobre todo los de atrás que no escuchaban nada; además el pudor de los miembros del staff no ayudaba nada, era raro que se te acercaran, sólo te veían al rostro y ninguno repetía las tan claras instrucciones de tunick, sólo estaban ahí impactados, chavitos de la universidad que se ofrecieron como voluntarios que en su vida habían estado frente a una cantidad de gente así y mucho menos desnuda. De hecho, según lo que tengo entendido esta es la primera vez que se reune tanta gente desnuda en esta era de la civilización.
Por fin tomaron la foto, todos callados, firmes, viendo al frente, escuchando a Spencer, nos pidió saludar a la bandera, algunos protestaron, otros nos sorprendimos, algunos pocos no lo hicieron. Me gustaría saber que hora era cuando tomó la primer fotografía, pero no tenía reloj a la mano. la segunda fotografía fué más rápido, a muchos ya se nos había pasado la euforia, y como es común en estos casos después sobreviene el cansancio aunque en mi caso fué sólo un poco.
Para la segunda toma nos pidió a todos que nos acostáramos, era claro que no podríamos abarcar una extensión con un diámetro igual a nuestra estatura cada uno, nos toco muy juntos, algunos tocaban las piernas del otro, aún asi, a pesar de lo que yo creía no tomo ni medio minuto que todos se recostaran; yo a mi derecha tenía a un hombre, lo se bien y a mi izquierda tenía a una mujer, también lo se bien ya que con los dos estuve hablando durante la primera formación. Una vez acomodados Tunick nos dijo que había cambiado de opinión, que nos paráramos, muchos protestábamos, el piso estaba frío y humedo, esta vez nos pidió que nos acostáramos con la cabeza hacia el hasta bandera y los pies en sentido contrario, muchos rieron, se burlaron e hicieron alusiones a la cabeza, todo esto mientras se recostaban junto a muchas otras; yo cerré los ojos, sentí el frío del piso, recordé un capítulo de Dragon Ball donde Mr Popo le dice a Goku que ponga su mente en blanco, yo la puse en negro sólo para no sentir en contra del frío; respiré, ví el cielo azul, las nubes blancas, respiré profundamente y me sentí agradecido de estar ahí, de tener la oportunidad de estar ahí; tardó sólo unos segundos, todos en silencio por las bocinas alcancé a escuchar el opturador de la cámara, dos veces, la foto había sido tomada y nos pidieron que nos levantáramos, algunos gritaban, brincaban, se sacudían y se frotaban, esta vez el motivo fué el frío, que mitigaba la euforia teniendo el mismo efecto.
La tercera toma, posición fetal boca abajo, como piedras humanas, como 'Pieras Aztecas' decía Tunick. Todos mirando hacia la catedral, como si fuera la meca. 'La iglesia no sale en la fotografía' indicaban a algunos rejegos que dudaron de la posición y la dirección de esta tercera toma. tardamos un poco en acomodarnos, alguien recordó, de nuevo, el recuento de los hoyos que ya a pocos les causaba gracia. No se cuanto tardó esta toma, pero fué dolorosa, en mis rodillas se incrustaban las piedras de los antiguos y nunca pulidos adoquines del zócalo capitalino, muchos se quejaban silcenciosamente de lo mismo, pero nadie se movía como si todos supieran lo maravillosa que seriá esa toma. Tardó un poco más en escucharse el opturador en el micrófono, inmediatamente después nos indicaron que nos levantáramos, lo hicimos lentamente, yo me sobaba las rodillas y admiraba el hoyo que había dejado una piedra en la izquierda, de este nadie exhijió u conteo.
Después nos indicaron que todos debíamos ir a la avenida 20 de mayo y llenarla, esto tardó mucho. Mercedes nuestro grupo y o nos quedamos en una orilla con la esperanza de salir más cerca en la foto, los intentso de salir por los balcones de algunos curiosos que se encontraban en los edificios de gobierno, eran frustrados nuestras exhijencias de que se encueraran, sólo uno de ellos lo hizo, pero la verguenza le impidió mostralo sin inhibiciones a los miles que ya lo estábamos. Al pasar frente al palacio de gobierno algunos empezaron a gritar 'voto x voto', otros pocox gritaban 'hoyo x hoyo' pero lo dejaron de hacer cuando vieron que a nadie le interesaba, en ese momento recordé que el 60% de los habitantes de la ciudad son Perredistas, aunque tuve la esperanza de que muchos de los que gritaban lo hicieran en forma de burla.
Estando parado en la esquina 2 de mayo mientras Mercedes y yo nos abrazábamos fué cuando ví a la mayor cantidad de gente desnuda, le pregunte a Mercedes : '¿Te imaginas que así fuera la vida? todos desnudos sin necesidad de ropa' yo solo me contesté diciendo 'Que frío sería todo'. Mientras todos pasaban, hubo alguno que se subió a un poste, otro por ahí a la herrería de una ventana. Había de todo, gordos, flacos, morenos, altos, muchas parejas, otros en grupo, ancianos y uno que otro extrajero. Mercedes y yo comentábamos de lo bien que se veían un par de alas tatuadas en las espaldas de una pareja de mujeres que se abrazaban para evitar el frío mientras nosotros las mirábamos con ternura. Atrás de nosotros otra pareja, ella bajita, el alto, ella güera, el moreno; junto a nosotros seguía nuestro grupo, sonreían y platicábamos de la cantidad de gente. Una vez que se llenó la avenida todavía sobró la mitad de los asistentes del lado de la plaza, como un río humano que desembocaba en el zócalo.
Para la cuarta toma costó trabajo la organización, esta vez los de atrás no escuchaban nada y los que rodeaban al staff les pedían que se encueraran. La primera foto fué de frente, luego de espaldas, luego levantando una mano y luego la otra, luego las 2, luego un dedo, luego otro dedo en otra mano. Esta vez el sonido no era necesario ya que por fin nos organizábamos pasándonos la voz. La mayoría ya estaba medio harto, no fueron fotos muy ordenadas estas últimas, y al final muchos hacían como que no escuchaba lo que decía tunick. Mercedes y yo caminábamos abrazados de los hombros mientras nos dirigíamos al lugar donde habíamos dejado nuestra, ropa, el pudor, las llaves del auto, el dinero, las identificaciones, las tarjetas y nuestra esperanza de regresar a casa sin estar desnudos y dentro de un auto; empezamos a notar que había mujeres corriendo hacia el otro lado, fué cuando alguien del staff nos indicó que las mujeres debían ir al otro lado de la plaza, entonces nos separamos. yo fuí por mis cosas y Spencer por el micrófono indicaba que iba a tomar una foto a las mujeres y que los hombres nos podíamos vestir. Fuí hacia mi lugar me vestí lentamente, mis compañeros de lugar y yo comentábamos la azaña, notábamos que había uno que otro que no encontraba su ropa y que no todas ,las mujeres estaban posando. Pasáron corriendo y sonriendo un par de chavas como de mi edad que llamaban a su abuelito. Un compañero mencionaba que había hombres tomando fotos con sus celulares alas chavas, me preocupé un poco, pero luego notamos que salvo uno que otro piropo soez y la mala puntada de las fotos, nadie faltaba al respeto a las mujeres, ellas regresaron entre la masa de hombres vestidos solas con su desnudez; Mercedes sonreía, y corrió un poco al verme, mientras se vestía le pregunté como había estado. Ella me comentó de lo molesto de los piropos, y que los hombres vestidos se acercaban a ellas y del miedo que sintió por un momento aunque todo resultó sin contratiempos. En ese momento entendí porque el mundo no es así, mientrs miraba los logotipos de nike en mi chamarra, camiseta, pantalón, tenis y reloj, observaba el reloj cartier de uno de mis compañeros de espacio, los jeans levis del otro, la gabardina negra de uno que, si no se la hubiera puesto nunca hubiera imaginado que era darketo; la ropa es una manera de demostrar poder, el pudor no tiene nada que ver.
Compartimos nuestros teléfonos con nuestros 4 compañeros de grupo, hicimos bromas de que al volvernos a ver debíamos llevar ropa, nos abrazamos y nos fuimos. Mercedes se acercó a la mesa de registro para la foto del día siguiente, pedían mujeres de pelo negro entre 25 y 40 años de edad; yo fuí por un café, ya todos estaban vestidos, hasta la mujer que nunca encontró su ropa traía ya una bata del Holiday Inn. caminado hacia el 7eleven encontré, por fin y demasiado tarde, a un par de amigos de toda la vida, nos saludamos, platicamos un poco y me apresuré a comprar los caféseses. El zócalo era otro zócalo más en domingo, la gente que ahí estaba era la misma que siempre esté en la ciudad, eran desconocidos otra vez, la diferencia de clases había regresado, yo con mis tenis nike y otro con sus tenis mike, una con chamarra de gamusa otra con un chal. Mucha gente el el 7eleven, serví dos cafés y por ese momento no miré, como es mi costumbre, despectivamente a quien estaba frente a mí, todos sonreían, pocos hablaban.
Iba hacia la calle donde estaba Mercedes registrándose, a lo lejos se veían pocas mujeres en la mesa, una mujer del staff de tunick me dijo 'Ah! cofee for me, thankyou' yo la miré despectivamente y sin dejar de caminar le dije 'No, is for my wife not for you', sentí que estaba de vuelta, de nuevo yo.
A Mercedes no al aceptaron, le dijeron 'too young' 22 días antes de cumplir los 25, ella dijo ' is not true' y sacó su identificación pero le dijeron 'Hair too short' y yo dije 'qué?' y ella me tradujo todo lo que le pasó.
Nos fuimos hacia donde habíamos dejado estacionado el automovil, el camarada que nos lo iba a cuidar ya no estaba, nunca le dimos los 10 pesos que faltaban, había 3 tipos recargados en el auto y yo abría la puerta y arranqué como si nunca hubieran estado ahí. Nos fuimos a 120 km/h por circuito, ibamos directo a la casa pero nos detuvo la barbacoa del tianguis de los domingos, comimos poco, preguntamos por el precio de algunos videojuegos y nos fuimos a dormir.

